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Coronavirus reduce la contaminación en Santiago: partículas en suspensión han disminuido cerca de un 25% desde que comenzó “fase 4” del contagio

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La crisis sanitaria mundial por el covid-19 está teniendo un alto costo para la humanidad. No sólo por los sistemas de salud colapsados en el mundo y los fallecidos; sino también por una economía global que tambalea producto de la restricción del transporte y los cierres de industrias productivas.

Distinto es si hablamos del planeta y su propia crisis ambiental. Ahí la situación no podría ser mejor.

Ya lo ha constatado en varias ocasiones el satélite Copérnico Sentinel 5 de la Agencia Espacial Europea: tanto en China como en varios países de Europa, los confinamientos obligatorios y restricciones de movilidad han provocado reducciones históricas, cercanas al 40%, de dióxido de nitrógeno .

En Chile, el equipo de investigación Antártica Usach ya registró desde el 15 de marzo una reducción de entre un 20 y 25% en la columna de aerosoles -partículas en suspensión- sobre Santiago.

Los aerosoles (partículas en la atmósfera) atenúan la radiación solar directa, por lo que el equipo de investigadores usaron fotómetros de la universidad midiendo la radiación solar directa.

Disminución de partículas en suspensión en Santiago

Jadille Mussa, académica experta en medio ambiente de la U. Central, indica que “quitar a vehículos y empresas contaminantes de la línea base del planeta, implica un alivio tremendo para el planeta, incluso podría decirse que algún efecto podría tener en la temperatura global”. Sin embargo, la crisis sanitaria no traerá un beneficio ambiental para todos, recalca la especialista.

Luis Díaz Robles, doctor en ingeniería ambiental y académico de la Usach, explica que una investigación hecha en China, en 2003, estableció que la letalidad y contagiosidad del virus Sars se duplicó en las zonas con malas condiciones de aire, versus sitios con buena calidad del mismo.

“Depende de muchos factores, pero entendiendo que el Sars es una especie de ‘primo hermano’ de este covid-19, deberíamos esperar un comportamiento similar”, afirma.

Pero, ¿dónde eso podría ser una complicación? El académico del Departamento de Ingeniería Química Usach cree que “pese a la reducción general de vehículos e industrias, la contaminación atmosférica en ciudades del centro sur de Chile podría dispararse. “Estar tanto tiempo en casa obligará a las familias a recurrir más a la calefacción de leña, parafina, pellets, entre otros”, dice Díaz.

Ese escenario podría golpear especialmente a ciudades como Osorno, Chillán, Temuco y Coyhaique.

Díaz señala que la combustión, como en el caso de la leña, genera varios tóxicos que actúan como inmunosupresores capaces de agravar cuadros respiratorios. A eso se agrega que las partículas finas -PM2.5- y ultrafinas, son capaces de funcionar como vehículo para los virus, y potencialmente conducirlos a alveolos o bronquios.

Ante este escenario, Mussa dice que el Gobierno debería tomar medidas, subsidiando durante la crisis la entrega de leña seca que evite el aumento exponencial de cuadros respiratorios graves.

 

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