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Humedal Marisma Rocuant – Andalién: desprotegido y maravilloso santuario de la naturaleza amenazado por GNL

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El Humedal Marisma Rocuant – Andalién se ubica entre las comunas de Penco, Talcahuano y Concepción y es la extensión de humedales más grande del área metropolitana de Concepción. Sus 767 hectáreas convive junto a una urbanización de 90 mil habitantes y su desprotección ha provocado su relleno y constante destrucción.

Pero la importancia del humedal va más allá y por ello organizaciones ambientales lo han defendido de amenazas como GNL. Ha sido identificado como Área Importante para la Conservación de las Aves a nivel global por BirdfLife International desde 2008.

Ello porque en su migración recibe a especies globalmente amenazadas (el Thalasseus elegans y el Pelecanus thagus). También porque recibe a especies congregatorias, contándose con la presencia de “más del 2% mundial de Leucophaeus pipixcan y en algunos años el 28%”, especifica la organización. Además especies como la Thalasseus elegans mantienen un 4,5% de su población en el humedal, 2,8% población de Numenius phaeopus, 2% población de Rhynchops niger y 1% población de Haematopus palliatus.

Por si fuera poco el Humedal Marisma Rocuant – Andalién alberga a más de 120 especies de aves silvestres, correspondientes al 25% del total de aves silvestres chilenas.

Urbanización del Humedal Marisma Rocuant – Andalién

La urbanización e instalación de inmobiliarias ha generado, desde 1975, la pérdida del 40% del ecosistema. Al respecto habló con Ladera Sur la ingeniera ambiental Evelyn Soto, miembro de la Red de Humedales Bío Bío y de la ONG Defensa Ambiental.

La experta acusó que los usos principales van en contra de su conservación. “El principal uso que se le ha dado al humedal es el desarrollo inmobiliario y de infraestructura para bodegaje. Hay fragmentación del ecosistema, es decir, lo dividen y no se mantienen las conexiones hídricas y biológicas. La fauna también se ve afectada. Está catalogado como un ‘sitio prioritario’ para la conservación, lo que significa que todo proyecto que se quiera hacer en este humedal tiene que pasar por el SEA. Ha estado súper abandonado, se sigue rellenando, desecando y botando escombros. Y pasa en todos los sectores, desde Rocuant-Andalién que es el área más grande, hasta en los humedales Vasco de Gama y Paicaví que son los relictos más pequeños que quedan en la ciudad”.

“Este es un sistema de humedales que antes debió haber sa ingeniera ambiental Evelyn Soto, quien es miembro de la Red de Humedales Bío Bío y de la ONG Defensa Ambiental,ido un gran humedal que une al humedal Rocuant-Andalién con Paicaví y Vasco de Gama; pero por las viviendas e infraestructura de transporte quedaron fragmentados, por lo que están aislados. Rocuant-Andalién todavía se puede rescatar, porque aún le quedan más de 700 hectáreas, pero del humedal Paicaví ya prácticamente no queda nada, se lo construyeron casi todo”, sentenció al mismo medio la investigadora del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus) y del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC Carolina Rojas. 

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