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Pueblos indígenas, los más vulnerables frente el avance del coronavirus en América Latina

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“La situación de salud de los pueblos indígenas por enfermedades infecto-contagiosas introducidas ya es grave debido a su alta prevalencia y el muy deficiente servicio de salud. El coronavirus agravaría más esta situación”, dice la antropóloga peruana Beatriz Huertas, especializada en pueblos indígenas, sobre las condiciones de salud y los riesgos que deben enfrentar ahora los pueblos amazónicos ante la presencia de la enfermedad COVID-19.

Una pandemia que tiene en vilo a la población mundial y que ha llevado a varios países de América Latina al cierre de fronteras y la declaración del estado de emergencia, como medidas de contención frente el aumento de los casos de personas infectadas por el virus.

En Perú, el presidente Martín Vizcarra decretó en marzo estado de emergencia nacional; mientras que el mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó cuarentena en siete estados del país. Ecuador también dispuso restricciones para la movilización de personas y vehículos, mientras los aeropuertos están prohibiendo la llegada y salida de vuelos a diferentes partes del mundo.

Dentro de este paquete de medidas, no se ha mencionado cómo tienen planeado los gobiernos de Latinoamérica atender a las poblaciones indígenas. Mongabay Latam conversó con expertos y líderes de estos grupos para tener un panorama claro de los riesgos que enfrentan estas comunidades y, sobre todo, los pueblos en aislamiento y contacto inicial de la región.

Pueblos indígenas en riesgo permanente

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más del 50% de los indígenas mayores de 35 años padece diabetes tipo 2. Además, los pueblos indígenas experimentan altos niveles de mortalidad materna e infantil, desnutrición, afecciones cardiovasculares, VIH/SIDA y otras enfermedades infecciosas —como el paludismo y la tuberculosis—, se menciona en la página web del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas.

“Los pueblos indígenas tienen una salud mucho más precaria, más probabilidades de quedar discapacitados y de que su calidad de vida disminuya y, en última instancia, de morir más jóvenes que los demás pueblos”, explica la ONU.

La situación de los pueblos indígenas es de extrema vulnerabilidad. Huertas menciona que en las comunidades indígenas la prevalencia de enfermedades como la hepatitis B, la tuberculosis, la malaria o el dengue es alta. “¿Cómo afrontarán el COVID-19? Además, las altas tasas de anemia afectan su sistema inmunológico y los dejan sumamente expuestos a las enfermedades”.

La doctora en geografía de la salud, Carol Zavaleta, señala que los pueblos indígenas son una población en alto riesgo. “No tenemos datos de lo que pasó en zonas indígenas de Perú con las anteriores pandemias. En el caso del H1N1 [gripe A], los datos de Estados Unidos, Australia y Canadá y las tasas de mortalidad para los indígenas fue de tres a siete veces más alta comparados con los no indígenas”, agrega la investigadora de la Unidad de Ciudadanía Intercultural y Salud Indígena de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

A Zavaleta le preocupan las tasas de desnutrición y de anemia de los pueblos indígenas, así como el pobre acceso a buenos servicios de salud y la ausencia de agua potable. Recuerda también lo que ha sucedido con el VIH, cuando ingresó el contagio y no se pudo controlar en pueblos como el awajún en Perú.

Pese a que no existen datos en los países latinoamericanos sobre estas infecciones foráneas actuales, Zavaleta precisa que sí se cuenta con información de los brotes epidémicos durante la llegada de misiones religiosas y de personas que ingresaban a la Amazonía para realizar actividades extractivas. “En ninguna de esas circunstancias la mortalidad de los indígenas es menor o igual que los no indígenas. Esta es, además, una enfermedad foránea y por tanto completamente nueva para ellos”, comenta la también becaria de la Fundación Wellcome Trust de Inglaterra.

Restringir el ingreso a territorios indígenas

En un comunicado emitido el viernes 13 de marzo, la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica) hizo un llamado de emergencia a los gobiernos de los países miembros para que tomen medidas sanitarias y elaboren planes de contingencia de acuerdo a la situación específica de los pueblos indígenas.

Entre las medidas propuestas por la organización indígena regional se plantea un estricto control de entrada y salida a los territorios indígenas, en especial de las personas que no pertenecen a estas comunidades, así como limitar el acceso de los indígenas a lugares de turismo o donde se encuentren multitudes. Además, sugieren elaborar planes específicos ante posibles brotes del coronavirus.

“Son 506 pueblos indígenas que estarían en inminente riesgo, además de 76 pueblos indígenas en aislamiento, cuyo sistema inmunológico es muy débil y cualquier gripa los puede llevar a la desaparición. Una pandemia de esta magnitud para las comunidades nativas significaría una catástrofe de grandes proporciones”, señala el líder colombiano, Robinson López, coordinador de cambio climático y biodiversidad de la COICA.

López menciona que las actividades de turismo se deben suspender de manera inmediata en los territorios indígenas, de tal forma que se pueda evitar cualquier contagio. Además, considera que los líderes indígenas que se encuentran fuera de sus territorios no deben retornar a sus comunidades puesto que podrían ser los portadores del virus.

López agregó que las autoridades indígenas pueden tomar decisiones independientes de control en sus territorios y restringir el ingreso a los mismos.

En Colombia, el Ministerio de Salud y el Ministerio del Interior emitieron una circular en la que detallan acciones específicas para la prevención, contención y mitigación del coronavirus en los grupos étnicos.

Entre las recomendaciones está, por ejemplo, que los grupos indígenas permanezcan dentro de su territorio y eviten la salida del mismo con el fin de reducir la exposición al riesgo de contagio. También proponen limitar el ingreso de personas ajenas a las comunidades como turistas, delegados de ONG o cooperación internacional; limitar el desarrollo de actividades con asistencia masiva, entre otras medidas de prevención.

En Perú, el Ministerio de Cultura ha coordinado con las Direcciones Regionales de Salud de 14 regiones que albergan poblaciones indígenas, para apoyar las estrategias de prevención frente al contagio del coronavirus y asegurar los canales de traducción en lenguas indígenas u originarias de las medidas que se vayan adoptando.

Héctor Requejo, alcalde de Condorcanqui, una provincia fronteriza entre Perú y Ecuador, ha anunciado que desde hoy se controlarán las carreteras de ingreso al territorio de las comunidades awajún y wampis en Perú, así como el ingreso de foráneos a sus comunidades, además de prohibir las reuniones en público.

Deficiencias en los servicios de salud

La lideresa indígena Ruth Buendía, representante de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), señala que la infraestructura de salud en las provincias es deficiente y que en las comunidades no existen servicios básicos.

“Muchas personas se mueren por una gripe, será mucho peor con este virus. Muchas veces no hay forma de acudir a un centro de salud”, reclama Buendía. Agrega que la crisis actual debería ser una oportunidad para implementar los hospitales en las regiones, sin embargo, recuerda lo que sucedió en el norte del Perú, con la reconstrucción de los daños causados en el 2017 por el llamado Niño Costero, un proceso que hasta ahora no ha avanzado lo suficiente.

Andrés Tapia, líder de Comunicación de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (Confeniae), comenta que en su país las federaciones indígenas han facultado a cada nacionalidad para que tomen las acciones necesarias dentro de su territorio.

“La Nacionalidad Achuar de Ecuador (NAE) ha cerrado el ingreso de turistas a su territorio y han solicitado que los lodges que acogen a visitantes extranjeros permanezcan sin atención al público”, cuenta Tapia.

El líder indígena menciona también que una de las personas que ha dado positivo al coronavirus era un turista que estuvo en el Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno. “Las demás organizaciones están analizando cuáles serán las acciones que adopten y si hay posibilidad de contagio, tomarán medidas similares”, dijo Tapia y agregó que en Ecuador no existen protocolos específicos en situaciones como estas para las comunidades indígenas.

El líder indígena, Alex Villca, de la Coordinadora de Defensa de Territorios Indígena, Originario, Campesino y Áreas Protegidas (Contiocap), señala que Bolivia podría convertirse en el país más vulnerable y más desprotegido para este tipo de virus. “El personal de salud no está calificado para atender en caso de que el virus aumente en el país”, indica.

Villca añade que hasta el momento no se ha presentado ningún caso positivo en las 36 nacionalidades indígenas del territorio boliviano. Sin embargo, asegura que es un riesgo para aquellas comunidades que prestan servicios turísticos a extranjeros, aunque considera que con las restricciones en los aeropuertos y fronteras “el flujo turístico será nulo”.

Lo que también le preocupa al líder de la Contiocap son las consecuencias de esta pandemia. “Habrá un hueco grande en la economía global y, por tanto, puede ser una excusa para que se arremeta más contra la naturaleza, los territorios indígenas y las áreas naturales protegidas”, manifiesta Villca, para quien los gobiernos harán poco o nada para proteger a los pueblos indígenas.

Peligro latente

Para el epidemiólogo Eduardo Gotuzzo, director del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, el pronóstico para los pueblos indígenas en caso llegara el virus a sus comunidades no es bueno. “Si entra a las comunidades nativas habrá mucha morbilidad y mortalidad. Tenemos que poner énfasis en las poblaciones de alto riesgo como los pueblos indígenas”, señala.

Sin embargo, Gotuzzo considera que la salud en las Américas es “la cenicienta de los estados”, pues los recursos que se destinan son pocos, los centros de salud no están implementados y no hay suficientes especialistas. “La crisis en salud es permanente”.

Los pueblos indígenas en aislamiento son también una preocupación para los líderes indígenas y especialistas. La lideresa indígena peruana Ruth Buendía señala que, en regiones como Madre de Dios y Ucayali, los pueblos en aislamiento voluntario están en peligro.

En su comunicado Coica hace un llamado a los gobiernos para tomar medidas sanitarias para los pueblos que se encuentran en lugares de difícil acceso y los pueblos indígenas en aislamiento voluntario.

Beatriz Huertas, por su parte, dice que los efectos en las poblaciones en contacto inicial serían mucho más graves. Casos de muertes masivas para pueblos indígenas en aislamiento voluntario ya se han presentado en ocasiones anteriores y han sido causadas por enfermedades como la gripe o el sarampión, para las que ellos no tienen ninguna inmunidad. En estos casos la mortalidad ha sido grande e incluso ha arrasado con poblaciones enteras.

Texto de Mongabay compartido a través de Diálogo Chino

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