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El primer día de 2019 Jair Bolsonaro juró para convertirse en el nuevo Presidente de Brasil. El ultraderechista ganó adherentes debido a su posición conservadora y nacionalista, alejada de la corrupción. Además de su constante crítica a la ideología de la izquierda política. Pero a sólo meses de su ascenso al poder, el daño que ha provocado en materias de medio ambiente es innegable. ¿La razón? Bolsonaro contra el medio ambiente, al igual que Donald Trump, optó por restarle importancia al cambio climático. Así buscan negar sus implicancias a nivel global.

Tal postura quedó aún más clara cuando en marzo se celebró el aniversario número 25 de la entrada en vigor de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. La iniciativa busca tratar materias medio ambientales que aquejan al planeta y que anualmente se celebra en una región distinta del mundo. Así, en 2018 la sede fue Europa del este (Katowice, Polonia), y este año es el turno de América Latina. En un principio el anfitrión sería Brasil, pero la nación presidida por Jair Bolsonaro declinó dicha invitación.

La medida no es contradictoria, sin embargo, con las políticas del ultraderechista. En materia medio ambiental no sólo el protagonismo en el incendio en la Amazonía ha marcado la agenda. Desde menor inyección a Medio Ambiente hasta el retroceso en acuerdos de la COP24.

Fue por esta razón que Chile se hizo cargo de la organización del evento que  se realizará en el Parque Bicentenario de Cerrillos entre el 2 y el 13 de diciembre. Contará con un Consejo encabezado por la actual ministra de Medio Ambiente, Carolina Schimdt.

COP25 expulsada de Brasil

“Para el nivel global y latinoamericano, es terrible que el gobierno brasileño no esté alineado con la lucha contra la crisis climática. Sin embargo, hay que ver una oportunidad en que la COP25 se haga en Chile; le da posibilidad a la sociedad civil de incidir y poner en la mesa la posición de sus pueblos sobre el tema, incluyendo la sociedad civil brasileña, que sin dudas participará de los espacios paralelos a la COP25”, reconoce Ezio Costa, Director Ejecutivo de la ONG FIMA.

Eso sí, históricamente esta convocatoria incluye una PreCOP, que se organiza un par de meses antes en el país sede. Esta vez será diferente; en alianza con Chile, Costa Rica colaborará siendo anfitrión de dicha reunión con el fin de impulsar posiciones y posibles soluciones de acuerdo a la contingencia en materia de cambio climático.

Oportunidad de la PreCOP

“Organizar la PreCOP es una gran oportunidad para el país pues nos permite consolidarnos como líderes (…) potenciando las posibilidades de que el país reciba inversión y cooperación en materia de financiamiento climático. Igualmente es importante seguir consolidando nuestra marca país y nuestro territorio como un destino turístico especial ”, expresó el Presidente del país centroamericano, Carlos Alvarado

Y cómo no, si esta cumbre reúne a cerca 28 mil personas de más de 190 países, y por supuesto, a la mayoría de los jefes de Estado. Por lo mismo posee un costo que se acerca a los 100 millones de dólares anuales. En tanto para este año, se prevé que el foco esté puesto en “la etapa de la implementación del Acuerdo de París. Asumir un liderazgo en ese ámbito es muy importante para el país, porque va a ser el país latino que va a ir por delante en temas medio ambientales”, explica Giovanni Calderón, director ejecutivo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de CORFO.

Bolsonaro contra el Medio Ambiente aliado de Trump

Ya en Campaña, Bolsonaro prometió permitir el acceso de empresas privadas a ciertos territorios protegidos. Esto con el fin de propulsar actividades tanto en la agricultura como en la minería. También amenazó con retirar a Brasil del Acuerdo de París, tal como lo hizo EE. UU. 

Por eso, no es de extrañar que el gobierno de Trump calificara a Bolsonaro como un líder con “ideas afines”, en quien Washington espera depositar su confianza.  Y cómo no, todo indica que tal amistad es mutua. En entrevista con la radio Jovem Pam, Bolsonaro transmitió su deseo de “explotar” la Amazonía brasileña junto a Estados Unidos.

“Bolsonaro está absolutamente alineado con la tesis de Trump en términos de negar el cambio climático. Por tanto eso también le ayuda a su país a tener una cercanía más estrecha con EE.UU, y evidentemente que la relación se refuerza porque son presidentes con una simetría en términos de visión y concepción climática y por cierto ideológica”, explica Máximo Quitral, cientista político y académico de la Universidad Tecnológica Metropolitana.

Pero para el director ejecutivo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de CORFO, “las afirmaciones de Bolsonaro y Trump, en el sentido de que el crecimiento de sus países es incompatible con la mitigación del cambio climático, son falsas. Además, en el caso de Bolsonaro, él plantea salirse del Acuerdo de París por las obligaciones que importa para brasil la conservación del Amazonas, que todos sabemos, es el pulmón del mundo y lo que él busca es darle otro uso a estos territorios protegidos”.

Sospechoso incendio en el Amazonas

Luego de seis meses desde que asumió como Presidente, esta promesa aún no se vuelve realidad. Lo que sí, A mediados de marzo, durante el fin de su paso por Chile en el marco de la puesta en marcha de Prosur, Bolsonaro se refirió a su negativa a ser parte de la COP25. Ahí aseguró que quienes conocen el tema “concuerdan conmigo en que no podemos cerrar un acuerdo donde algunos objetivos son imposibles (…) Al final de cuentas, Brasil no debe nada al mundo en relación a la preservación del medio ambiente”.

Derrumbe en políticas medio ambientales

A esta negativa, se suma que el pasado ocho de mayo ocho ex ministros de Medio Ambiente de Brasil escribieron una carta abierta enjuiciando las políticas del actual gobierno. Ahí, aseguraron que Bolsonaro ha ido en contra de las políticas que tardaron años en impulsar. Esto con una clara mezcla entre la preocupación y la incredulidad ante el daño ya provocado; por ejemplo, el actual jefe de esta cartera, Ricardo Salles – quien pone en segundo plano la crisis por el calentamiento global -, anunció un recorte del 96% de los fondos para acciones contra el cambio climático. También, el  Instituto Brasileño de Investigación Espacial (INPE) informó que durante el último mes se ha registrado una deforestación de 739 km2 en el Amazonas, la tasa más alta en una década.

“El presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro y su ministro de medio ambiente, Ricardo Salles, tienen un efecto obvio de las políticas y discursos antiambientales. Ha puesto una correa a Ibama, la agencia ambiental federal (que sufrió una reducción del 24% en su presupuesto), y les da a los delincuentes ambientales una sensación de impunidad (…) El número de multas ambientales aplicadas en la Amazonia entre enero y mayo fue el más bajo en 11 años, y el número de operaciones de inspección este año ha disminuido en un 70% con respecto al año pasado”,explicó a Metro Claudio Angelo, investigador del Observatorio del Clima, en Brasilia, Brasil.

Menos inyección de presupuesto Bolsonaro al medio ambiente

Esta cifra se traduce en la eliminación de más de 550 millones de pesos chilenos respecto  al presupuesto que antes se destinaba para combatir el cambio climático, medida que el ministro de medio ambiente aceptó, calzándose con Bolsonaro y el canciller brasileño, Ernesto Araújo, quienes consideran que tal amenaza es sólo producto de una corriente mundial de “marxismo cultural”. 

“La agricultura brasileña es un ejemplo para el mundo. Punto. Pueden parar de darnos lecciones de moral, nosotros hacemos los deberes y los hacemos bien”, aseguró Salles en entrevista con Reuters a principios de año, añadiendo que Brasil debería cobrarle a los países del mundo por sus esfuerzos ya realizados. “Nosotros somos un ejemplo de conservación y cuidado del medio ambiente, nuestro agronegocio es un ejemplo para el mundo (…) Ninguno de esos países de Europa hace, ni de lejos, lo que el agronegocio brasileño hace en favor del medio ambiente…  Nosotros somos los que mostramos cómo se conserva”, señaló, posteriormente, el ministro a la cadena de TV Globonews.

Compromisos de la COP24

Ahora, en medio de esta controversia, lo que queda por ver es si Brasil logrará cumplir el compromiso adoptado en la administración anterior con la COP de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre el 36% y 39% hacia 2020. “Lo malo de Bolsonaro es su retórica anticientífica, antiecológica, y antitodo. Pero esa es una señal política, Bolsonaro no es un actor por sí solo. No quiero minimizar su amenaza, pero el clima y las políticas ambientales son a largo plazo y este tipo de personajes como Trump y Bolsonaro podrían desaparecer en los próximos años”, augura Cordero. 

Aún así, lo que ocurra en Brasil repercutirá en el resto del planeta debido a que alberga la mayor parte del Amazonas, considerado un pulmón verde para las aproximadamente 6 mil millones de personas que habitan este planeta.

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