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Protegiendo nuestros océanos: los desafíos de las zonas marinas protegidas

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Una de las maneras para conservar y restaurar nuestros océanos es el establecimiento de zonas marinas protegidas. Qué son, cuál es la situación de Chile en esta materia y cuáles con los desafíos a futuro, en la siguiente nota.

La importancia de conservar y restaurar los océanos

Los océanos son parte primordial de la vida humana: constituyen el 70% del planeta, nos abastecen de agua, de alimento, regulan el clima. Por si fuera poco, también proveen gran parte del oxígeno que respiramos y nos permiten transportarnos. El cambio climático, la contaminación de las aguas, la sobreexplotación de recursos marinos y la degradación de las zonas costeras han impactado negativamente en el estado de los océanos. 

Para lograr un desarrollo sostenible; esto es para poder satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras; se requiere un océano en buenas condiciones. Una de las maneras en las que se puede revertir el daño ocasionado es mediante la protección y conservación de zonas marinas protegidas.

Actualmente sólo el 3,5% de los océanos cuenta con algún tipo de protección y sólo el 1,6% se encuentra totalmente protegido. El Convenio Sobre la Diversidad Biológica (1992), del cual Chile es parte, exige que a lo menos un 10% de las zonas marinas y costeras estén protegidas hacia el año 2020. 

Incrementar las zonas marinas protegidas es una de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible Nº 14 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, el que apunta a conservar y utilizar en forma sostenible el océano, los mares y los recursos marinos.  

¿Qué son las zonas marinas protegidas?

Las zonas marinas protegidas (ZMP) son áreas geográficamente definidas, designadas, reguladas y administradas para lograr ciertos propósitos de conservación. Constituyen un verdadero refugio a la diversidad biológica, resguardando los ecosistemas y permitiendo que las especies marinas se reproduzcan. 

Asimismo, las reservas marinas bien administradas pueden mitigar y promover la adaptación al cambio climático, según un trabajo publicado recientemente. Según este estudio las reservas marinas pueden paliar la acidificación, disminuir el aumento del nivel del mar, la intensificación de las tormentas, los cambios en la distribución de las especies, aumentar la disponibilidad de oxígeno, entre otros.

Al ser reconocidas legalmente, las zonas marinas protegidas involucran distintas formas de gobernanza pública o privada. Según la FAO, en ellas convergen distintos actores; por lo que durante todo el proceso de designación y administración de estas zonas hay que establecer acuerdos con todos quienes se interesan  y benefician de ellas.

América Latina, Chile y áreas protegidas 

América Latina cuenta con una gama única de los principales ecosistemas costeros a nivel mundial. También es donde se ubican 9 de las 34 “áreas calientes” de biodiversidad y alta amenaza en el planeta, según la FAO

En nuestra región existen áreas protegidas de diferentes tamaños y con distintas denominaciones, siendo el “parque nacional” la categoría más conocida. Las zonas marinas protegidas son administradas y manejadas por entes gubernamentales  y no gubernamentales. En el contexto de América Latina, la mayoría de las áreas marinas protegidas se encuentran en Sudamérica. 

Según el Ministerio de Medio AmbienteChile es el quinto país del mundo con más kilómetros cuadrados marinos protegidos, después de EE.UU., Australia, Nueva Caledonia y Nueva Zelanda. Nuestro país cuenta con más de 1.000.000 de km2 de áreas marinas protegidas, lo que supera a la superficie de Chile continental (750.000 km2), según una nota reciente publicada en El Mercurio

La gran mayoría de los kilómetros cuadrados protegidos (850.000 km2) se han declarado como tales entre los años 2016 y 2017. Siendo por lo tanto un elemento relevante en la agenda política del segundo gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. Los dos últimos parques marinos creados, en Cabo de Hornos y Juan Fernández, fueron anunciados por el Ejecutivo en la última cuenta pública. 

En Chile existen tres tipos de áreas marinas protegidas en océanos: 

  • Reservas marinas: protegen pequeñas zonas de reproducción de especies 
  • Áreas marinas y costeras protegidas de múltiples usos: resguardan hábitats pero permiten una explotación sustentable de recursos 
  • Parques marinos: protección completa, prohibiéndose toda actividad extractiva, salvo un uso por parte de comunidades tradicionales

Actualmente, la mayoría de las áreas protegidas en Chile corresponden a parques marinos.

Desafíos frente a las zonas marinas protegidas

Designar las zonas marinas protegidas es sólo un primer paso, el que debe ser complementado con la elaboración de planes de administración de las zonas. Según El Mercurio, ninguno de los parques marinos creados en Chile a partir del año 2011 tiene un plan de gestión. 

Asimismo, luego de la designación de las áreas se requiere obtener y administrar eficientemente los recursos, los que deben estar orientados a la mantención pero también a la fiscalización, tal como sostiene Susana Jiménez. En particular, es importante fiscalizar actividades de pesca industrial ilegal. 

De esta misma manera, se requiere que las zonas protegidas deban ser monitoreadas, para fiscalizar el cumplimiento de las normas, pero también para evaluar si los parques están contribuyendo de manera efectiva a la conservación de las especies. Además, se debe profundizar el diálogo con comunidades originarias que pueden tener un vínculo ancestral con las zonas protegidas.  

En el documento Evaluaciones del Desempeño Medioambiental de Chile (2016), la OCDE y la CEPAL señalaron que para que Chile avance en la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica sería positivo promulgar un importante proyecto de ley. En él se crea el nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y un Sistema Nacional de Áreas Protegidas Integradas (Boletín 9404-12). Este proyecto de ley fue ingresado en junio del año 2014 y se encuentra en segundo trámite constitucional.

Respecto de la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica, algunas recomendaciones de la OCDE y la CEPAL para Chile, son:

  • Acelerar esfuerzos para crear una base de conocimientos sobre el estado y las tendencias de diversidad biológica, incluyendo una evaluación del estado de ecosistemas de aguas interiores y marinos
  • Realizar una evaluación nacional de los ecosistemas
  • Perfeccionar la participación de ONGs, gobiernos locales y comunidades indígenas en el desarrollo e implementación de políticas sobre diversidad biológica
  • Acelerar el desarrollo y la actualización de planes de gestión (con prioridades, metas e indicadores de progreso) de todas las áreas protegidas y examinar su implementación
  • Desarrollar e implementar una estrategia de fomento de las iniciativas privadas de conservación, mediante incentivos, e integrar las iniciativas privadas de conservación al sistema nacional de áreas protegidas 

Cabe mencionar que, tal como fue puntualizado en la Conferencia de Naciones Unidas sobre los Océanos (5-9 de junio de 2017), para conservar los océanos se debe educar a la población, particularmente a los jóvenes. Se requiere promover una cultura de conservación, restauración y uso sustentable de los océanos, pudiendo incorporar este tema en el currículo escolar.

Biblioteca del Congreso Nacional  bajo licencia de Creative Commons

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