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Según la Fundación Oceana, una zona de sacrificio está definida como “aquellos lugares que concentran una gran cantidad de industrias contaminantes, afectando siempre a aquellas comunidades más pobres y vulnerables”. Una realidad para el sector en la V Región comprendido por Quintero, Loncura, Ventanas y Puchuncaví. Una zona de sacrificio que ha tenido una de las semanas más convulsionadas producto de la nube tóxica que se encuentra sobre sus cabezas.

Si bien los conteos son distintos según las fuentes que se consulten, organizaciones sociales del sector hablan de 182 estudiantes afectados por la intoxicación. El primer episodio de intoxicación ocurrió el martes, provocando la suspensión de clases durante ese día y el siguiente. En esta ocasión alrededor de cuarenta niños fueron hospitalizados. El segundo episodio de intoxicación ocurrió el jueves, donde más de 140 personas se vieron afectadas.  A partir de allí se decretó alerta amarilla en la zona.

Negligencias

En ambos episodios se evidencio la falta de equipamiento de los servicios médicos y de preparación del personal en la zona, según denunció el Colegio Médico. Si bien no se han tenido que lamentar fallecidos en estas jornadas, sí se han muerto cientos de habitantes. Todo esto debido a los más de cincuenta años de contaminación de la zona.

“Nos estamos muriendo”, le increpaban alumnos del Liceo Politécnico de Quintero, uno de los establecimientos más afectados durante el martes, al Seremi de Salud. Y señalaron además que la única forma de ayudar a los habitantes del sector sería sacando a las empresas contaminantes.

Represión y demandas

El ánimo no está de los mejores en la zona. Solo este año van 25 varamientos de carbón, 26 peack de SO2 y derrames de petróleo.

Una multitudinaria marcha se convocó durante la jornada del viernes. Ocasión en la que una vez más las FFEE de carabineros actuaron reprimiendo. Esta vez una manifestación por el derecho a no ser asesinados por las empresas del sector.

Los habitantes de la zona de sacrificio continúan en pie de lucha, exigen que sus vidas dejen de ser puestas en riesgo a cambio del enriquecimiento de unos pocos, que exista una normativa que realmente proteja a las comunidades, el equipamiento de los establecimientos de salud y que todo esto sea llevado a cabo en un proceso democrático.

Así como la comunidad de Quintero-Puchuncaví se moviliza asiduamente, también lo hacen los habitantes de otras comunas de la región. La V región es la más asolada por conflictos ambientales, donde empresas como IC Power, Anglo American o Andes Copper socavan la ya deteriorada estabilidad ambiental del sector.

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