“Los salares no tienen regeneración, mueren y mueren con todo su ecosistema”
Copiapó es una ciudad cálida ubicada en el desierto y que alberga vida por doquier, territorio del Chañar, árbol nativo de la zona y del cuál se extraen sus frutos para obtener el arrope de Chañar. También una ciudad con una basta riqueza patrimonial que ha quedado en el abandono, como si todo el progreso del que se habla en la minería les fuera ajeno.
Considerada ciudad minera, tanto en las prácticas cotidianas como en las calles se ven las huellas que deja la minería, grandes camionetas circulando por la ciudad, población principalmente masculina, y avisos de niñas y mujeres desaparecidas pegadas por cada cuadra.
A casi cinco horas de Copiapó se encuentra el Salar de Maricunga, que en realidad es parte de un complejo, -o sea que no se puede ver por separado- y se compone del Salar de Maricunga, el Sitio Ramsar Laguna del Negro Francisco y Laguna Santa Rosa y hacia la cordillera está la Laguna verde.
Los Salares son el lugar en dónde se encuentra el litio, metal esencial para la transición energética del norte global y mundial, y que sin embargo implica la destrucción de ecosistemas que llevan más de 200 años de creación, además de ser el hogar del Flamenco Andino, especie que se encuentra en peligro de extinción, única en el mundo y que habita en los salares de Chile.
Hablemos de Justicia Climática
El pasado 18 de abril se realizó en Copiapó (Chile) el tercer encuentro de la Campaña internacional “Chao combustibles fósiles, soberanía energética ya”. En esta instancia participaron organizaciones como Colectivo en Defensa del Medio Ambiente de Atacama (CODEMAA), Esqueje Atacama, Memoria Feminista de Atacama, Comité de seguridad Las Palmas de La Chimba e integrantes de la Comunidad Coya Finca del Chañar.

El encuentro comenzó con la intervención de Eduardo Giesen, integrante del Colectivo VientoSur y la Campaña Global para exigir Justicia Climática, la cual surge desde la necesidad de que Chile pueda ser parte del Tratado sobre Combustibles fósiles, el cual ya tiene a 17 países y organizaciones asociadas y que a nivel regional es liderada por Gustavo Petro, presidente de Colombia.
Eduardo señaló la importancia de entender como la justicia climática y la acción climática debido al componente social que poseen y donde chocan intereses corporativos con intereses de los pueblos, las comunidades, ecosistemas y los derechos de la propia naturaleza están atravesados por temas políticos e institucionales. En ese sentido, comienza a contar la línea histórica de lo que ha sido el tratado de combustibles fósiles a nivel internacional, y como la sociedad civil ha tratado de impulsarlo en casos en que las instituciones gubernamentales no han tomado acciones.
“Ya van más de treinta convenciones (COP-convención de las partes) y han pasado más de treinta años de negociaciones y las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado”
Y es que las emisiones suben año tras año, exponiendo de esa manera a las comunidades que son más vulnerables al cambio climático. A nivel mundial el 80% de la contaminación es producida por la quema de combustibles fósiles (GEI), y si bien Chile solo emite un 0,2% de emisiones globales, es afectada por las consecuencias de la crisis climática.
“Chile tiene 7 de las 9 variables de mayor vulnerabilidad climática que define el IPCC (panel de científicos expertos en relación al cambio climático). Chile es uno de los países más contaminados de América Latina, al igual que sus ríos, plantaciones forestales, contaminación atmosférica, comunidades rurales y urbanas dependen de los glaciares”, enfatiza Giesen.
Hoy en Chile se está planteando una transición energética con falsas soluciones, esto es mediante complejos eólicos, plantas fotovoltaicas e incluso consideran a la energía hidroeléctrica como renovable, y no es que vayan en ayuda de las comunidades, si no que las están utilizando para las grandes empresas (como la minería por ejemplo) por eso se indica que son falsas soluciones o más bien soluciones para sostener el extractivismo.
El litio es una de esas energías que se plantean como renovables, pero en realidad solo se está utilizando para la transición energética del norte global a costa del sur global, ya que se sabe de yacimientos de litio en otros lugares del mundo, pero solo se están explotando aquellos que se encuentran en América Latina.
Por esto es necesario plantear una transición energética justa, soberana, que nazca de las comunidades y para las mismas comunidades.
“Los salares no tienen regeneración, mueren y mueren con todo su ecosistema”
Cecilia Aguilera es parte del colectivo en defensa del Medio ambiente de Atacama, CODEMAA, además pertenece a los pueblos colla y diaguita. Actualmente se encuentra viviendo en Tierra Amarilla que queda a menos de una hora de Copiapó.
En CODEMAA se pueden encontrar diversas organizaciones, como Esqueje, Consejo de Pueblos, Nativos entre otros. Cecilia describe las características geográficas del Salar de Maricunga, y su cercanía con la Laguna Santa Rosa que hoy está siendo intervenida por Soquimich, Abemarley y Codelco, está última se sumó luego del anunció de la implementación de la estrategia del Litio anunciada por el ex presidente Gabriel Boric.
Lo que hoy se conoce como Triángulo del Litio, eran lugares que utilizaban las antiguas comunidades andinas para realizar sus rituales, considerando que esto fue anterior a la instauración de los estados de Chile, Argentina y Bolivia.
Hoy en día con la explotación del Litio, todo está siendo destruido, además los lugares de explotación están muy cercanos a las colonias de Flamencos Andinos.
“Vemos cómo están sacando la extracción y a muy pocos metros hay un polluelo de flamenco, desorientado, está perdido. Estas son bombas que sacan la salmuera desde los subterráneos para sacar y concentrar el litio”


Para el proceso del Litio, se extraen alrededor de 1650 a 2000 litros de agua de salmuera por segundo, para una tonelada de litio son 10300 litros de agua, 120.000 de salmuera evaporada para extraer el litio, ese es el proceso.
Otro de los ecosistemas que está siendo explotado y dañado es Laguna verde, lo que buscan como organización es que sea una explotación turística, no de litio, porque como señala Cecilia “los salares no tienen regeneración, mueren y mueren con todo su ecosistema, el litio tiene un desarrollo, ¿pero a costa de qué? de la pérdida de todo un ecosistema”.
“Harán una reinyección de agua dulce en los salares”
Cindy Quevedo es presidenta curaca de La comunidad coya Finca del Chañar y Presidenta del Consejo Nacional Pueblo Coya. Actualmente una de las caras visibles en la defensa del Salar de Maricunga, lo que le ha costado amenazas contra su vida y la de su familia.
Cuando se planteó la estrategia del Litio en el ex gobierno, se informó sobre la protección de 30% de salares que se iban a resguardar pero para Cindy:
“Lamentablemente en los estudios lo que apareció, es que el salar de Maricunga es el segundo salar con más litio en el país”
El Salar de Maricunga es parte de un complejo, en donde se ubica además la Laguna Santa Rosa, Sitio Ramsar, y la Laguna Verde. Para el pueblo Colla, los volcanes son los APU (abuelos) el más alto es Ojos del Salado, pero el más sagrado es el Volcán de Copayapo o Copiapó, ya que se considera un guardián de todo ese corredor biológico que antiguamente permitía el desarrollo de la vida de los pueblos altoandinos, cuya misión hoy es el resguardar el territorio.
Cuando comenzó el proceso de explotación del litio, se realizaron dos CEOL (Contratos especiales de operación del Litio). El ministerio de Minería determinó que el área de exploración era pequeña por lo que solo se convocó a seis de sesenta comunidades y negociaron. De forma paralela se convocó a una consulta por Salares protegidos, uno por Laguna Verde y una por Maricunga. Para la protección del salar, llamaron a las mismas seis comunidades y sumaron a la comunidad Finca del Chañar de Cindy, quienes presentaron un informe de cincuenta páginas exponiendo los daños que se iban a realizar y los sitios que se deben proteger.
Con el informe, el Estado propuso la protección de mil hectáreas, (el total del salar son 30 mil hectáreas) donde se había dejado por fuera los lugares en donde habitan los flamencos, y a pesar de que no hubo acuerdo, se aceptaron las mil hectáreas.
Las otras seis comunidades no participaron y por plazos se les dejó fuera, a lo cual comenzaron a reclamar y demandaron al estado. Como resultado, hoy la situación de Maricunga es que no tiene protección legal alguna. Maricunga es uno de los últimos Salares altoandinos que existen en Chile, y es el último hogar del Flamenco Andino especie amenazada a nivel mundial.
Dentro de las seis especies de Flamenco que existen actualmente, tres habitan en Chile. Para el Flamenco Andino, su hogar siempre fue el Salar de Atacama y el salar de Surire, pero en los últimos años el Salar de Atacama se ha ido hundiendo entre uno a dos centímetros anualmente, según un estudio de la Universidad de Chile, entonces el Flamenco encontró su hogar en el Salar de Maricunga, el cuál también comenzará a ser explotado.
En 2018 hubo una exploración del litio en Maricunga, y ahora el nuevo proyecto que ingresa CODELCO es la continuidad. Codelco sólo está presentando una DIA (una Declaración de Impacto Ambiental), no una evaluación de impacto ambiental pensada para hacer entre 142 y 148 fosos (solamente para explorar). La técnica que se está pensando aplicar en Maricunga es la reinyección de agua dulce, algo que tiene al mundo científico en alerta ya que la biodiversidad que habita los Salares es muy frágil.
Energía, ¿para quién?
El Encuentro Chao Combustibles Fósiles, Soberanía Energética ya realizado en Copiapó permitió generar conclusiones en torno a la matriz energética y territorios en sacrificio tomando la experiencia de los encuentros anteriores de Chiloé, Santiago y Quintero. Y desde ahí, y la necesidad de generar autonomía y soberanía territorial, también pensando en los pilares en torno a los cuáles reflexionamos de manera constante, como son el Agua, la Tierra, las Semillas y la energía (para quién).
Entre las conclusiones aparecía la imperiosa necesidad de volver al origen, mediante la creación de barrios indígenas que contempla el reciclaje de aguas, bosques comestibles, energía mixtas. También el necesario trabajo con niñeces y adolescentes, porque para proteger es necesario conocer, más aún en un contexto de gobiernos que son adherentes al negacionismo climático.
Tal vez también te interese: Y seguimos en la disputa: la autodeterminación territorial como refugio y horizonte de transformación
Sigue leyendo en TomateRojo.cl
Taller de Periodismo Comunitario en Quilicura: una nueva experiencia pedagógica



